Proceso de fabricación de una cerveza artesanal

Por principio debemos cocer a fuego lento las maltas en agua a aproximadamente 80º, ya sean de cebada o de trigo según el tipo de cerveza.

Una vez esté lista hay que pasarlo por otra máquina que simplemente cuela y separa la parte líquida de los restos de malta de cebada o trigo que tenemos en la mezcla, para quedarnos sólo con el líquido.

Ahora tenemos un zumo de cebada, con un sabor dulce debido a los azúcares que han liberado las maltas. Esta bebida no tiene ni alcohol ni el sabor amargo de la cerveza, que son las dos características que iremos buscando en las siguientes fases del proceso.

Lo primero será darle el amargor, y esto se hace añadiendo lúpulo. El lúpulo no sólo aporta el sabor amargo, sino que además da sabor y aroma a la cerveza

Una vez que el zumo se cuece con el lúpulo tenemos una bebida dulce y amarga. El amargor del lúpulo no suprime el dulzor que habían aportado las maltas, por lo que tenemos que buscar cómo eliminarlo, ya que sólo nos interesa quedarnos con el amargor, y si queda dulzor que sea equilibrado y no destaque en exceso.

Ahora es necesario eliminar el azúcar para poder convertir la bebida en cerveza, puesto que el siguiente proceso es lo que crea el contenido alcohólico,esto se hace añadiendo levaduras, que reaccionan con el aire y los azúcares para crear el alcohol. Esto es lo que todos conocemos como fermentación, y es el último paso de la elaboración de la cerveza.

La doble fermentación es volver a realizar una fermentación, pero en este caso dentro de la botella o el barril. Lo que se hace es llenar la mayor parte de la botella con la cerveza fermentada y el resto con una parte de cerveza sin fermentar. Las levaduras que quedan en suspensión en la cerveza fermentada encuentran azúcares y aire en la parte superior, y de ese modo reaccionan haciendo aumentar el volumen de este aire hasta dos o tres veces más, lo cual hace subir la presión y genera el gas CO2 que luego aparece en la cerveza.